¿Alguna vez has sentido un amor tan fuerte que al no tenerlo llegas a perder la cordura de tus actos?
Investigadores en la Neuroquímica tales como Michel Reynaud en Francia (2010), durante la última década se han dedicado al estudio del sentimiento humano más incomprendido: el amor. Varios estudios por resonancia magnética acerca de las reacciones que tiene una persona al estar enamorada y pasados estudios acerca de las adicciones y el cerebro compueban que el amor puede llegar a ser adictivo.
Hasta ahora se conocen sustancias cerebrales como la dopamina y la serotonina que tienen que ver con un estado físico y más que nada mental de lo que es el amor. La dopamina es la sustancia que causa el característico placer al estar con la persona a la que amamos. La serotonina, un poderoso antidepresivo natural se encuentra en sus niveles óptimos durante este tiempo. También otras sustancias pueden jugar un papel importante, como la oxitocina, que es la que se encarga de dictarle al cuerpo la necesidad de establecer lazos físico-emocionales como los abrazos, caricias y besos.
Cuando se analizaron las distintas reacciones que llegan a tener los enamorados se llegó a la conclusión de que existe una estrecha relación entre la actitud del enamorado y la del adicto. Para empezar, en las adicciones existe algo que se llama plasticidad neuronal, que es lo que hace que el cerebro se modifique a tal punto que la tolerancia a una droga aumente entre más se consuma. Esto hace que el adicto necesite de ella cada vez más y además que al suspenderla desarrolle un síndrome de abstinencia, cuando el adicto se siente excesivamente mal sin la droga, ya que el cerebro se acostumbró a recibirla constantemente. Al no obtenerse la droga se crea un estrés y conlleva a una depresión posterior.
¿Qué tiene que ver esto con el amor? Mucho. El cerebro se hace adicto a la dopamina, y al no estar aquél al que amamos podemos desarrollar un síndrome de abstinencia, con los niveles bajos de serotonina, característico de una depresión después de que una pareja se separa, por ejemplo. Las separaciones nos pueden llevar a tomar acciones desesperadas: buscar a esa persona en todos lados, llamarla constantemente por teléfono, buscar su compañía, ese placer que se sentía al estar junto a él o ella.
Así pues, la próxima vez que te enamores, ten cuidado en hacerlo de manera equilibrada, ¡porque toda adicción te puede llevar a tomar locas decisiones!













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